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Zapatero, en un reciente acto en Zaragoza
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PROGRAMA ELECTORAL

Zapatero: "Nosotros, cuando prometemos, nos comprometemos"

Consulta los compromisos del PSOE para las próximas elecciones generales
05/02/08
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(A continuación se reproduce el prólogo de Zapatero para el programa electoral 2008. El documento íntegro con el programa puede descargarse en PDF en el archivo de la derecha)

"Hace cuatro años, los españoles depositaron su confianza en nosotros, los socialistas.

Confiaron en nosotros como lo habían hecho desde el inicio mismo de la etapa democrática, cuando nos otorgaron la fuerza política necesaria para desempeñar un papel decisivo en el pacto constitucional.

Confiaron en nosotros como lo habían hecho a partir del comienzo de los ochenta cuando nos encomendaron la ingente y apasionante tarea de liderar y llevar a cabo la modernización que España requería para superar el atraso político, económico y social que tenía pendiente desde siglos antes.

También confiaron en nosotros por haber realizado una oposición útil, con alternativas, siempre leal y constructiva en política antiterrorista.

Y lo hicieron para que cumpliéramos el Programa electoral que comprometimos ante todos los ciudadanos. Es decir, para que pusiéramos el crecimiento económico al servicio del bienestar social; para que ejerciéramos el poder de otra forma, más dialogante, más transparente, más respetuosa con todos los ciudadanos y con las instituciones de nuestro país; para que, bajo nuestra dirección, España recuperase la promoción de la paz y la cooperación entre los pueblos como eje de su política exterior.

Han pasado cuatro años y hoy comparecemos ante los españoles para rendir cuentas de nuestra actividad de Gobierno en ejercicio de la confianza que nos otorgaron.

Comprometí entonces una Legislatura de crecimiento económico, ahorro y estabilidad.

Hemos cumplido. Hemos crecido a una media del 3,7%. Se han creado 3.000.000 de nuevos empleos. Hemos logrado, con los interlocutores sociales, que haya 1.500.000 nuevos empleos estables. Hemos reducido la tasa de paro al nivel más bajo de nuestra historia democrática, tres puntos menos que en 2004.

Me comprometí a hacer del diálogo social el instrumento esencial para desarrollar la economía y asegurar los avances del bienestar. Al finalizar la Legislatura, se han logrado más de 20 acuerdos con los sindicatos de trabajadores y las organizaciones de empresarios que han permitido hacer de estos cuatro años el período de mayor paz social de toda la etapa democrática.

Me comprometí a fortalecer nuestra economía.

Lo hemos conseguido multiplicando por tres la productividad, rebajando en 12 puntos la deuda pública, consiguiendo en cada uno de los cuatro años superavit fiscal e incrementando el Fondo de Reserva de la Seguridad Social hasta cerca de 50.000 millones.

Me comprometí a situar en primera línea las políticas sociales.

Lo hemos cumplido. Las pensiones mínimas han crecido en estos cuatro años cerca de un 30 por cien. Prometí llevar el Salario mínimo Interprofesional hasta los 600 euros, y así ha sido. Prometí potenciar la Sanidad Pública, y hemos destinado 8.000 millones de euros a su financiación. Prometí levantar un nuevo pilar del Estado del Bienestar para atender a quienes por su edad o discapacidad requieren la ayuda diaria de otra persona, y hemos aprobado el Sistema de Atención a la Dependencia, que ha empezado ya a implantarse y acabará atendiendo a 1.200.000 dependientes y proporcionará retribución y cobertura de la seguridad social a sus familiares y cuidadores, fundamentalmente mujeres. Prometí un esfuerzo adicional para facilitar el acceso a la vivienda, especialmente de los más jóvenes, y hemos destinado 8.500 millones al Plan de Vivienda, hemos beneficiado con ayudas a 700.000 familias y hemos creado la “renta de emancipación” que permitirá a los jóvenes alquilar una vivienda para poder iniciar su propio proyecto de vida.

Me comprometí a poner en marcha, por primera vez, una auténtica política de ayuda a la familia. Es una política que se inicia con una medida de apoyo a la natalidad, 2.500 euros por nacimiento de hijo o adopción; que continúa con la universalización de la escolaridad de 3 a 6 años y con la implantación progresiva de las escuelas infantiles de 0 a 3 años; que prosigue con las medidas de conciliación destinadas a crear el permiso de paternidad, universalizar las prestaciones de seguridad social para todas las madres y mejorar las posibilidades de excedencias y permisos para cuidados familiares; y que concluye con las prestaciones por dependencia.

Me comprometí a abrir una nueva etapa de reconocimiento y extensión de derechos civiles, que situaran a España en la vanguardia de la modernidad.

Hoy son realidad el derecho al matrimonio y a la adopción por parte de las personas del mismo sexo, la agilización de los procesos de separación y divorcio, el reconocimiento del derecho a la nacionalidad de los hijos y nietos de españoles, la extensión de los derechos de los españoles en el exterior, la incorporación de los autónomos a los derechos sociales, la regularización laboral de los inmigrantes y su integración social, el reconocimiento de un futuro en condiciones de igualdad para quienes viven en el medio rural.

Me comprometí a hacer de ésta la Legislatura de la igualdad efectiva de la mujer. La Ley de Igualdad y la Ley Orgánica contra la Violencia de Género simbolizan el  cumplimiento de este compromiso y señalan la profundidad del cambio que traerán a nuestra sociedad, en la vida pública, en la vida laboral y económica, en la vida privada de todos nuestros hogares.

Prometí seguridad pública para todos. Hemos duplicado el presupuesto de seguridad, hemos incrementado en más de 17.000 los efectivos de la Policía y de la Guardia Civil. Hemos logrado reducir en más de 1.000 las muertes anuales por accidentes de tráfico. Y hemos puesto en marcha un potente instrumento de respuesta a distintas situaciones de crisis: la Unidad Militar de Emergencias.

Me propuse preparar a España para el futuro. Para ello, hemos reformado la educación y la Universidad y duplicado su presupuesto. Para favorecer la igualdad de oportunidades, hemos incrementado en 250.000 las becas y puesto en marcha planes de apoyo escolar que favorezcan la integración educativa. Multiplicando por dos veces y media el presupuesto, hemos apostado por la Investigación, la Ciencia, la Innovación. Estamos ejecutando el programa de inversiones en infraestructuras del transporte más ambicioso de nuestra historia, que nos permitirá, en 2010, ser el país de Europa con más kilómetros de autovías y el país del mundo con más kilómetros de AVE. Hemos aprobado las medidas que nos permitirán cumplir los compromisos de Kioto y afrontar la lucha contra el cambio climático. Y hemos incorporado a la Administración a la sociedad de la información para favorecer a los ciudadanos.

Me comprometí a una acción de Gobierno de apoyo decidido a la lengua y la cultura. En esta Legislatura se han abierto 24 sedes del Instituto Cervantes, se ha favorecido la lectura con la Ley del Libro y las Bibliotecas, se ha aprobado la Ley del Libro.

Me comprometí a situar de nuevo las prioridades de nuestra política exterior en la promoción del entendimiento y de la paz, el respeto de la legalidad internacional, la integración real en el proyecto europeo, la recuperación de las buenas relaciones con nuestros vecinos, con los países más castigados por la enfermedad, el hambre, la guerra y la miseria.

Ordenamos el regreso inmediato de nuestras tropas en Irak; propusimos a Naciones Unidas u proyecto de Alianza de Civilizaciones que es ya una realidad; ha ganado peso nuestra presencia en Europa; hemos situado la Cooperación al Desarrollo en el alto nivel de solidaridad que reiteradamente manifiesta la sociedad española.

Me comprometí a desarrollar un proyecto integrador para España. Así lo hemos hecho al apoyar las iniciativas de reforma de los Estatutos de Autonomía que, formuladas por Comunidades de todo signo, cuentan con amplio respaldo en sus territorios y respetan la Constitución y las leyes.

Me comprometí a un nuevo estilo de gobierno, basado en el respeto, el diálogo, la cooperación, la rendición de cuentas, la transparencia. Hoy, TVE ha dejado de ser un instrumento del Gobierno o de un partido para ser independiente. Hoy, se ha abandonado la propaganda institucional. Hoy se mantiene el diálogo con todos los representantes públicos.

En efecto, hemos hecho mucho en estos cuatro años. Y si hemos hecho mucho es porque hemos cumplido las promesas y los compromisos que contrajimos con los ciudadanos en las elecciones generales de 2004.

Éste es nuestro mejor aval para las propuestas con las que queremos quedar vinculados a la voluntad de los electores. Nosotros, cuando prometemos, nos comprometemos.

El Programa con el que ahora pedimos a los ciudadanos la renovación de su confianza gravita en torno a tres ejes, a tres grandes objetivos que, por su horizonte, trascienden las expectativas temporales de un gobierno, y que, por su entidad, aspiran a nutrir la ambición de todo el país.

Para los próximos cuatro años, los socialistas nos proponemos (1) alcanzar el pleno empleo, y desarrollar y consolidar la política social propia del Estado del bienestar más avanzado; (2) acometer la modernización de la España del siglo XXI, afrontando con éxito los nuevos retos que se les plantean a todos los países desarrollados; y (3) garantizar y reforzar, como hemos hecho hasta ahora, la convivencia y la cohesión, mediante un ejercicio del poder político respetuoso, dialogante, y promotor de los consensos.

La formulación de estos tres grandes objetivos participa de dos consideraciones comunes.

En primer lugar, si estamos en condiciones de aspirar a realizarlos es por haber podido llegar hasta aquí, por el esfuerzo llevado a cabo en estos últimos años para alcanzar la fortaleza que hoy tenemos.

Y, en segundo término, se trata de tres objetivos de liderazgo, para situarnos junto a los primeros. Hasta ahora, el designio fundamental de nuestra democracia era el de recuperar el atraso histórico de España y llegar a la media de los países europeos. Ésta ha sido nuestra aspiración colectiva como país. Pero en algunos aspectos ya la hemos colmado y en otros estamos a punto de hacerlo. Hoy ya nos podemos fijar una nueva frontera: estar junto a los primeros, estar junto a lo países más prósperos, y también más decentes, del mundo.

Prácticamente durante toda la etapa democrática, España ha llevado a sus espaldas la pesada losa del paro que, desde luego, ha lastrado y condicionado muchos proyectos de realización personal, pero que también nos ha limitado como país. En este año de 2008, después de que se hayan creado en la última Legislatura tres millones de puestos de trabajo y de que hayamos dado pasos decisivos hacia una mayor estabilidad laboral, el paro se ha situado por primera vez en nuestra historia democrática en la media europea del entorno del 8 por ciento y, podemos fijarnos un nuevo objetivo, el de alcanzar el pleno empleo.

Para ello, proseguiremos ejecutando el Plan Nacional de Reformas, que pusimos en marcha en 2004 y que tan buenos resultados está dando, para reforzar la competitividad de la economía española, para simplificar, en aras de ese propósito, nuestro sistema fiscal y seguir bajando la carga tributaria, sobre todo de las personas con menores rentas, para seguir comprometiendo a sindicatos y asociaciones empresariales en este gran objetivo de ampliar y dar estabilidad a nuestro mercado de trabajo.

En estos últimos años, la economía española ha adquirido una fortaleza, una solidez tales, que nos permite afrontar, en muchas mejores condiciones que en el pasado, las consecuencias transitorias que pueda generar una situación de incertidumbre en el contexto internacional. Ahora tenemos capacidad de respuesta para el período que pueda durar esta coyuntura, y capacidad de rápida mejora cuando concluya. Ahora tenemos capacidad de reacción, y ni hemos dudado ni dudaremos en utilizarla para proteger a los ciudadanos que se encuentren en una posición más vulnerable.

Una sociedad de pleno empleo, o que se acerca a este objetivo, tiene que ser una verdadera sociedad del bienestar, pues permite dirigir los recursos de que dispone el Estado a garantizar la cohesión social, a avanzar en justicia redistributiva y en calidad de vida para todos. En la próxima Legislatura se nos presenta la oportunidad de situar a nuestro Estado del Bienestar entre los más avanzados de Europa, dando nuevos pasos hacia delante y consolidando los avances producidos en estos últimos cuatro años.

Con los socialistas en el gobierno de España, la Ley para la igualdad efectiva entre mujeres y hombres y la Ley de atención a la dependencia, se desarrollarán y aplicarán en toda su extensión, en los términos y en los plazos previstos, poniendo en ello tanta determinación política como hemos puesto en su elaboración.

Seguiremos apoyando la conciliación de la vida familiar y laboral, con la ampliación del permiso de paternidad y creando 300.000 plazas de escuelas infantiles de cero a tres años. Vamos a mejorar las pensiones mínimas, llegando hasta los 850 euros mensuales para las personas con cónyuge a cargo y hasta los 700 sin cónyuge; vamos a subir el Salario Mínimo Interprofesional hasta los 800 euros; vamos a ayudar a los jóvenes para garantizar su acceso a la vivienda, con la propuesta de promover 1.500.000 viviendas protegidas en 10 años y con la renta de emancipación de 210 euros mensuales para pagar el alquiler. Este es un horizonte seguro con los socialistas en el Gobierno.

El Estado del bienestar al que aspiramos, el que está dentro de nuestras posibilidades alcanzar, es el que garantiza una suficiente asistencia y protección públicas, a todos los ciudadanos, desde el mismo momento de su nacimiento hasta el final de sus vidas. En España nadie, con independencia de su condición, edad u origen, quedará abandonado a su suerte.

Nuestros problemas del presente y del futuro tienen poco que ver con los del pasado, y supondría, por ello, una imperdonable pérdida de energías enredarse en los debates del pasado. Nuestros problemas, nuestros desafíos, nuestros retos son los que hoy se plantea todo el mundo desarrollado, problemas, retos y desafíos que tienen una dimensión global. En saber identificarlos bien, en saber afrontarlos convirtiéndolos en una oportunidad histórica de progreso para nuestro país, nos jugamos la segunda gran modernización de la España democrática, la modernización para el siglo XXI. Afortunadamente, ya hemos empezado a recorrer esta senda.

El futuro de España depende de que nos volquemos en el esfuerzo por mejorar la educación, la formación de todos, como ya lo estamos haciendo al haber aumentado en un 120 por ciento el Presupuesto de educación en estos cuatro años, y más que doblando la inversión en investigación, desarrollo e innovación. Pronto estaremos en la media europea, una quimera apenas hace cuatro años..

El futuro de España, de nuestra competitividad y de la calidad de vida de los ciudadanos, depende de que sigamos ejecutando, al ritmo en que lo estamos haciendo, el Plan Estrátegico de Infraestructuras, que pronto nos situará ya en una posición de liderazgo, pues en 2010 España va a ser el primer país del mundo en kilómetros de tren de alta velocidad, y el primer país de Europa en kilómetros de autovía.

El futuro de España, de nuestro medio ambiente, depende de que sepamos combatir eficazmente las consecuencias, indiscutibles, del cambio climático. Nuestra apuesta por las energías renovables, que tanto está fortaleciendo ya a una parte de nuestro sector productivo, ha de continuar, como todas las propuestas por un desarrollo urbano y rural sostenible que se contienen en este Programa. Entre ellas, la de subvencionar la rehabilitación energética de 500.000 viviendas en los próximos cuatro años.

Pero España es, sobre todo, para nosotros, los ciudadanos y las ciudadanas que la viven, la trabajan, la conforman. De ahí que, por encima de cualquier otra cosa, busquemos la convivencia entre españoles; la convivencia segura, pacifica y tolerante entre españoles; la participación de todos, a partir del respeto a nuestro pluralismo ideológico, religioso, cultural,  territorial... en nuestro proyecto común de convivencia.

Nuestra principal prioridad, nuestro más importante compromiso, es éste, asegurar y reforzar la convivencia y la cohesión, y hacerlo sobre los valores constitucionales de la libertad, la igualdad y la solidaridad. Nadie, además, está en condiciones de conjugar hoy mejor que nosotros, los socialistas, el equilibrio y el progreso de España, la disposición a integrar y no a excluir, a encauzar las discrepancias y no a extremarlas.

La garantía de la convivencia en la que creemos pasa en primer término por no cejar en nuestro afán de extender a todos los ciudadanos, a todos, la posibilidad efectiva de disfrutar de los derechos y libertades, y de hacerlo en condiciones de igualdad, de igualdad efectiva entre mujeres y hombres.

No habrá ni un solo paso atrás. No lo permitiría la sociedad española. El horizonte siempre será el de una mayor libertad e igualdad, y el de una mayor tolerancia para asegurar el respeto a las libres decisiones de cada cual.

En línea con esta determinación, comprometemos para la próxima Legislatura la aprobación de una Ley integral de Igualdad de Trato, que prevenga y combata cualquier tipo de discriminación, por razón de nacimiento, edad, religión, orientación sexual… con la misma técnica normativa utilizada en la Ley de Igualdad entre mujeres y hombres.

El objetivo de la convivencia inspira todo nuestro tratamiento de la inmigración: la opción decidida, inequívoca, por la inmigración legal y por la lucha, cada vez más eficaz, contra las entradas ilegales, y por la integración de las personas que vienen a vivir, convivir y trabajar con nosotros, a partir del reconocimiento de nuestros valores constitucionales, de nuestros derechos y deberes, y también de los que a ellos corresponden.

La buena convivencia, el disfrute de la libertad y de los derechos por todos, requiere de una seguridad pública capaz de prevenir y sancionar con efectividad las amenazas a los mismos. Para que así sea, seguiremos reforzando, frente a la irresponsable pasividad de la que hizo gala el gobierno de la derecha, nuestros fuerzas y cuerpos de seguridad, que han acreditado su eficacia en la lucha contra la inseguridad ciudadana, situada en niveles significativamente bajos en comparación con la media europea.

Preservaremos esa misma eficacia en la lucha antiterrorista, con una colaboración internacional más estrecha que nunca, para mantener el compromiso que asumí desde que llegué al Gobierno: eliminar o reducir al máximo la violencia terrorista, evitando más muertes o más atentados a la integridad física y a la libertad de los ciudadanos. Y aún seremos más fuertes y eficaces si contamos para ello con la actitud leal y constructiva de la oposición, como la que nosotros mantuvimos en su momento con el gobierno anterior.

El disfrute de la libertad y de los derechos comporta también la necesidad de un servicio público de la justicia que resuelva los conflictos con celeridad. Hemos creado en estos cuatro años 1.000 nuevas plazas de jueces y fiscales, de acuerdo con la promesa que habíamos hecho. Pero hay que seguir haciendo un esfuerzo importante en nuevas dotaciones y también en reformas procesales que acorten los procesos y acerquen la Justicia.

Trabajar a favor de la convivencia, desde el gobierno, significa ejercer el poder con transparencia, tratando de convencer y no de manipular, dialogando, admitiendo errores cuando se cometen, con respeto a todas las demás instituciones y administraciones de nuestro país, fomentando la cooperación con y entre ellas. Esta forma de gobernar es la imagen de marca del gobierno socialista, una seña de identidad, una verdadera forma de ser, y de concebir la democracia. Los ciudadanos ya saben cómo somos y cómo nos comportamos.

Trabajar por la mejor convivencia en la España de las autonomías, significa reconocer la riqueza y diversidad de nuestro país, para contribuir desde ese reconocimiento a la cohesión de la España constitucional y democrática. En los próximos cuatro años nos proponemos culminar el proceso de reformas estatutarias, consolidar la madurez y estabilidad de nuestro modelo de Estado, abordar la financiación autonómica y municipal e impulsar fórmulas nuevas  de cooperación entre administraciones.

Contribuir a asegurar y reforzar la convivencia no es un objetivo que quede confinado dentro de nuestras fronteras, es precisamente la misma actitud que proyectamos y seguiremos proyectando en nuestras relaciones con otros pueblos, a través de nuestra política exterior. Somos ya parte esencial, protagonistas principales de una Unión Europea que cuenta ahora con el potente instrumento de un Tratado que quiere dar a la Unión la voz unitaria, y plural, que el mundo necesita.

Creemos en una política exterior multilateral y plenamente respetuosa del derecho internacional, como mejor garantía de la paz. Y también creemos en una política exterior basada en la protección y desarrollo de los Derechos Humanos, y en la solidaridad con los países, pueblos y ciudadanos que más necesitan la ayuda cooperadora, que nuestro Gobierno ha situado en el 0,7% PIB como objetivo. Estamos convencidos de que esta es la mejor política exterior para España: a la vez, la más justa y la que más conviene a nuestros intereses como país.

En el Programa que presentamos, en los tres grandes objetivos que en él nos fijamos, late un sentimiento, muy arraigado entre nosotros, que justifica la ambición de nuestras propuestas: el sentimiento de confianza en los ciudadanos españoles, en su vitalidad y energía, en su determinación para no retroceder, para preservar la concordia y alcanzar más bienestar en favor de todos.

Esta confianza en España viene avalada por la trayectoria seguida por nuestro país en los últimos treinta años y por el fuerte estirón dado en los últimos cuatro. Y nosotros, desde el Gobierno, no hemos hecho sino confirmarla, confirmar la confianza que merecen los españoles,

En más de una ocasión se me habrá oído decir que el Partido Socialista es el partido que más se parece a España, el que más se parece a la España democrática, a la España unida en la diversidad, a la España vitalista y tolerante, a la España optimista, a la España positiva. Así lo creo, en efecto, pero aunque seamos así, y nos resulte más fácil por ello sintonizar con la voluntad mayoritaria de los ciudadanos españoles, debemos hacernos, nosotros mismos, acreedores a su propia confianza, debemos merecerla.

A tal fin, para merecer de nuevo el honor y la responsabilidad de dirigir el Gobierno de España, comprometemos con todos ellos el cumplimiento del siguiente Programa electoral para los próximos cuatro años."


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