Logo con las siglas del Partido Socialista Obrero Español.
Cuadrado rojo con letras PSOE en blanco. Símbolo del partido. Cuadrado rojo con un puño y una rosa en blanco.

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La altura no se mide en cm.

El Grupo Municipal Socialista en el Ayuntamiento de Moraleja conmina al Equipo de Gobierno Local con su alcalde a la cabeza a que ejerza su potestad de manera justa, equilibrada, ponderada y sobre todo educada durante el transcurso de los plenos

En la actualidad es inconcebible que autoridades públicas usen sus cargos de manera parcial, torticera, autoritaria y pseudofascista. Desgraciadamente este “modus operandi” acontece cada mes en la sala de plenos del consistorio moralejano.

El equipo de “desgobierno” confunde poder con autoridad. Poder es la capacidad de forzar o coaccionar a alguien, pese a no estar de acuerdo, debido a una posición predominante o de fuerza. El primer edil utiliza su poder de manera arbitraria, denigrando, culpabilizando de todos los “males” a la oposición, estableciendo responsabilidades no imputables y metas trazadas a las personas bajo su arbitrio, haciendo que los concejales socialistas no puedan realizar sus funciones de control al gobierno municipal. Por lo tanto, el poder no exige inteligencia, destreza, educación, formación cultural o valor personal, simplemente hay que ejercitarlo.

Sin embargo, en ningún momento, el alcalde ejerce su autoridad como primer edil de la corporación municipal, ya que no persuade a la oposición con argumentos, desplegando habilidades adicionales, sino todo lo contrario, vomitando continuas falacias y mentiras. La autoridad consiste en convencer a las personas con pruebas. Se puede estar en una posición de poder en una administración pública y no tener autoridad. Puedes tener poder por el hecho de ocupar un alto cargo o tener muchos conocidos influyentes, esto no vale para la autoridad. La autoridad tiene que ver con lo que tú eres como persona, con tu carácter y con la influencia que has ido construyendo sobre los demás, lo que siempre se ha denominado carisma. Por ello, la autoridad en la vida pública es sobre todo un servicio a la colectividad, este proceso puede ser fomentado y acelerado por la educación.

En definitiva, un alcalde tiene que ejercer el liderazgo y la autoridad, nunca el poder; tiene que promover las buenas formas; debe ser flexible y generoso en la controversia; y no escudarse en: “Yo dirijo el debate y ustedes se callan porque soy el alcalde y tengo el ROF de mi lado”. Señor regidor: use el sentido común y las buenas formas, permitiendo que nuestro grupo municipal ejerza sus cometidos plenamente establecidos en el ordenamiento jurídico vigente, dejando que el debate fluya; y no tenga miedo al noble arte de la política.

13/01/15