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Experiencia inicial

Grupo vasco de cristianos en el socialismo

La experiencia del grupo de cristianos en el socialismo en Bilbao no inicia la presencia de cristianos en el Partido Socialista de Euskadi sino que ésta comienza antes de los tiempos de la República. Es conocido que Largo Caballero intervino a favor de la admisión de un cristiano de comunión diaria, Vitoriano Martín, como afiliado de la agrupación de Sestao y argumentó Largo Caballero que cuándo se había visto que el Partido Socialista hubiera hecho declaración de ateísmo. Aquél Vitoriano Martín, por cierto, fue el primer fusilado cuando las tropas franquistas entraron desde Santander. También precede al trabajo de este grupo el hecho del voto socialista católico, algo más que un tercio del votante socialista vasco, se manifiesta no sólo católico en general, sino especialmente  católico practicante. Un estudio del Partido en 1996 sobre el perfil del elector socialista, desvelaba reveladores datos respecto a la autoidentificación religiosa: el 6% se declara muy buen católico y el 32% se declaraba católico practicante. Creo que es un dato que conviene tener presente ya que falta conciencia de este hecho tanto en la Iglesia como en el Partido. Ciertamente habría que decir, con Felix Pons que si fuese incompatible el apoyo al socialismo y a la condición de católico, tendrían que cerrar la mitad de las iglesias o tendría que cerrar el Partido Socialista.

 

Nuestra experiencia comienza hace seis años y existen tres condiciones que la hacen posible:

 

1. La primera, es el impulso que en la Iglesia de Vizcaya (cuando me refiero a la Iglesia incluyo a los sectores de curas, asociaciones laicales, Fe y Justicia, Acción Católica, incluyo a los obispos como Juan María Uriarte en particular en aquel momento)… el impulso que se da al impulso transformador , a la opción preferencial por los pobres traída de la teología de la liberación y al compromiso político como dimensiones esenciales de la evangelización.

 

2. La segunda, es el conocimiento de la práctica del Partido Comunista Italiano, un conocimiento que nos llega de la mano de Rafael Díaz-Salazar a través de su escrito “Refundación de la Izquierda y Cristianismo”. Lo que más nos sorprendía de aquella experiencia en Italia, era la naturalidad, la positividad, la publicidad con la que el partido como tal y sus dirigentes, valoraban la realidad cristiana y su función social.

 

3. La tercera condición de posibilidad de nuestra experiencia es el proceso de convergencia de Euskadiko Eskerra con el Partido Socialista de Euskadi. En particular la actitud de Ramón Jaúregui aquí presente, que promueve varias iniciativas de acercamiento a personas cristianas que trabajábamos fundamentalmente en el ámbito de los movimientos sociales y en ejes.

 

Estos tres factores son los que crean las condiciones de posibilidad de este grupo de trabajo de cristianos en el socialismo. Nos encuadramos orgánicamente durante un tiempo dentro de la Secretaria General del partido y en otra etapa en la Secretaria de Movimientos Sociales. Hay que decir que claramente este grupo surge a contracorriente tanto en el partido como en la comunidad eclesiástica. Voy a destacar dos dificultades: una en el partido y otra en la comunidad eclesial.

 

En el Partido, laicismo y anticlericalismo histórico de la cultura política socialista, no en vano ante nuestra existencia ha habido actitudes con sorna, un tanto despectivas, también de indiferencia y rechazo abierto. Las dificultades, no obstante, creo que hoy no son las del pasado. Hoy hay una aceptación clara de que un cristiano puede ser socialista y ello es un logro del diálogo cristianismo marxismo de la década de los setenta. Lo que ya no parece tan educado en el ambiente y en la cultura del partido es que la fe cristiana se exprese públicamente: donde se levanta el muro invisible es en la publicidad y en la politicidad de esta identidad cristiana. Lo cristiano se percibe como un asunto estrictamente privado, algo que pertenece al foro interno de la persona. Así se desplaza lo cristiano hacia un espacio externo al partido, hacia un espacio fuera de la política, y así creo que se dilapidan las posibilidades de enriquecimiento al proyecto político socialista de lo que pudiéramos llamar una cultura política cristiana. Es más, con el tiempo voy pensando que lo que hay es una represión de una dimensión de la personalidad socialista; una dimensión de la personalidad socialista es esta dimensión cristiana.

 

La segunda dificultad procede del campo eclesiástico. Así como hay un importante voto socialista católico, sin embargo el partido socialista en el tejido eclesial activo ha tenido una escasísima presencia de apoyo. En 1988, hace ya más diez años, se hizo un estudio sociológico del laicado activo de las diócesis vascas (lo dirigieron Manuel Zubero y Víctor Urrutia). Consistía en saber cómo se expresaba el laicado cristiano activo, el que está en los consejos pastorales, como catequistas o como militantes de asociaciones laicales. La correlación política así: PNV 28%, E.E. (en aquel momento existía como tal) 15`6%, Eusko Alkartasuna 7`3%, el ya extinguido CDS 3`7 %, la entonces bautizada Alianza Popular 3`4%, PSOE 1`9% y HB 1`4%. Un 2% prácticamente era el voto hacia el Partido Socialista, específicamente en la franja de edad de los 18 a los 41 mientras que el voto a E.E.  (dato importante) era superior al voto al PNV. De hecho, el polo socialista cristiano era E.E.; el del PSOE no existía prácticamente dentro del laicado que marca estilo en las parroquias y en la diócesis.

 

Una obsesión nos ha guiado en estos años: tender puentes. El objetivo principal de estos años ha sido tender puentes entre el mundo cristiano y el partido socialista. El grupo ha dinamizado una acción permanente del partido socialista hacia el mundo cristiano y por otro lado ha vehiculado demandas del mundo cristiano hacia el interior del partido socialista. ¿En torno a qué cuestiones y de que manera? Resumidamente, han sido cuatro los campos de actuación.

 

1. Primero, la exclusión social. Hemos organizado jornadas dirigidas hacia el mundo cristiano y al mundo socialista con participación tanto de ponentes de uno y otro mundo, como de invitados y asistentes de uno y otro mundo. Hemos participado también en la comisión de  elaboración del Proyecto de Ley de Voluntariado en el País Vasco y en el proceso de debate público sobre el mismo. Hemos promovido encuentros de trabajo sobre el ingreso mínimo de inserción y las políticas de integración social, reuniendo a responsables políticos socialistas y dirigentes de asociaciones cristianas de lucha contra la exclusión. Hemos facilitado gestiones concretas entre las diferentes secretarías y entidades sociales cristianas, información de actividades, etc.

 

2. En el ámbito de la pacificación, hemos organizado jornadas de reflexión, promoviendo clima de diálogo entre diferentes posiciones, dando juego a Gesto por la Paz, a Elkarri, cristianos presentes en estas organizaciones intelectuales de ámbito socialista y cristiano. Hemos fomentado también encuentros entre dirigentes del partido y de la Iglesia para intercambiar diagnósticos y  propuestas.

 

3. En el campo de la Solidaridad Internacional hemos conseguido el apoyo del partido a la campaña promovida por Cáritas, Manos Unidas, Confer y numerosas entidades cristianas a favor de la condonación de la deuda externa y hemos hecho nuestras aportaciones a la elaboración del programa electoral.

 

4. La cuarta dirección ha sido el debate más teórico entre socialismo y cristianismo. Organizamos jornadas bajo el título Cristianos en el Socialismo Vasco, publicamos un libro domestico con el mismo título, montamos una mesa para el Congreso para difundir el libro y la actividad del grupo, dimos eco en el partido y en la iglesia de Vizcaya y en la iglesia Vasca al libro de Rafael Díaz-Salazar, “La izquierda y el cristianismo”, y también hemos organizado tertulias con diferentes personalidades como José María Mardones, Reyes Mate, Joaquín Leguina, Antonio García Santesmases, Ignacio Sotelo, Josep Carbonell, etc.

 

Cuentan que el comité de la agrupación socialista de La Arboleda, pueblo en el corazón del margen izquierdo bilbaíno y zona minera en los años 20, convocó una reunión con el siguiente orden del día: primero tratar sobre la existencia de Dios; segundo, en caso de que exista, ¿qué trato tener con él?.  De forma humorista, diría que quisiera que a lo largo de los próximos años las ejecutivas socialistas se plantearan un orden del día parecido a aquél: primero, tratar sobre la existencia de un cristianismo solidario; segundo, en caso de que exista ¿qué trato tener con él?