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Visibilidad para las mujeres

8 de marzo, Día Internacional de la Mujer

Velázquez, Rembrandt, Rubens, Murillo... ¿Quién no conoce a estos pintores cuya fama ha perdurado a través de lo siglos? Pero…, ¿cuántas pintoras de igual talento podrías nombrar? Os invitamos a descubrir algunas de ellas.

Desde la agrupación socialista de Alpedrete, lamentamos que la pandemia no nos permita reunirnos en esta ocasión para celebrar ningún acto en homenaje a la mujer. Esperemos que en 2022 podamos celebrar juntos la séptima edición de los premios Manuela Sánchez Lázaro, como veníamos haciendo estos años atrás, y así poder reconocer la valía de las mujeres de nuestro municipio.

 

Este año, en el que estamos pasamos tanto tiempo en casa delante del ordenador o con el móvil o la tablet, os animamos a indagar sobre la vida y obra de algunas pintoras excepcionales que son generalmente desconocidas a pesar de su gran talento. Permitidnos guiaros en este Día Internacional de la Mujer para darles visibilidad.

 

Os preguntaréis quien es la mujer de la imagen. Tan solo la conocemos como “joven dama”. Es parte de un retrato expuesto en el museo Lázaro Galdiano de Madrid y que se atribuye a la pintora italiana del renacimiento Sofonisba Anguissola. Esos ojos grandes y expresivos son la seña de esta magnífica retratista, quien a menudo los pintaba muy parecidos a los suyos. Sirvió 10 años como dama de compañía y profesora de pintura de Isabel de Valois, la tercera esposa de Felipe II. Consiguió brillar en la corte gracias a sus retratos, incluidos los de estos reyes, los cuales podemos admirar en el Prado.

 

Para muchas pintoras, el mayor estigma que tenían en su época era ser mujer. Su sexo limitaba injustamente sus posibilidades para desarrollarse artísticamente. En la época, se consideraba que las mujeres no tenían ni el talento, ni la inteligencia, ni el carácter para ejercer la profesión de pintoras. Para empezar, no se las dejaba entrar en las academias. Las pocas que llegaban a dominar este arte eran hijas o esposas de pintores y quedaban a su sombra. Otras pocas lograban el éxito en ese mundo predominantemente masculino, pero sus obras muchas veces se atribuían a varones, pues si se verificaba que la autora era mujer, su valor económico y simbólico bajaba. Duele ver la manera en que fueron ignoradas por historiadores, críticos y restauradores.

 

En el museo del Prado encontramos cientos de pintores hombres, pero tan solo 30 pintoras mujeres. De las 1.500 obras expuestas, las realizadas por pintoras se cuentan con los dedos de la mano. Además de Sofonisba Anguissola, encontrareis la obra de la flamenca Clara Peeters, quien tiene 4 bodegones expuestos en el Prado. En uno de ellos, podemos ver escondido el reflejo de su cara en una jarra de peltre. Fue una forma de decir al mundo que ella era capaz de pintar mucho más que bodegones y reivindicarse como artista. También, la de la artista italiana barroca Artemisia Gentileschi, hija del pintor Orazio Gentileschi, quien tuvo una vida muy complicada. No solo fue violada, sino que sufrió vejaciones durante el proceso judicial, pero no se dejó vencer. Sus retratos son de una fuerza dramática extraordinaria, lo que la trajo fama y muchos encargos.

 

Os animamos a buscar la obra de otras pintoras como Marietta Robusti, llamada la Tintoretta por ser la hija de Tintoretto, y Anna María Mengs, hija del pintor Antonio Rafael Mengs, quienes eran fabulosas retratistas, pero la sombra de sus padres era demasiado alargada. Rosario Weiss, cuyo maestro y padre, aunque no reconocido, fue Francisco de Goya y que con tan solo 10 años fue capaz de reproducir la serie completa de los Caprichos, lo que luego la serviría para ganarse la vida como copista. Angelica Kauffmann fue un verdadero prodigio. Con 15 años ya realizaba retratos, recibiendo fama y reconocimiento. Pintó también escenas históricas y bíblicas, saltándose la regla no escrita de que estos no eran temas para mujeres. Rosa Bonheur, una mujer del S. XIX que rompió moldes. Vestía como hombre, llevaba el pelo corto y fumaba cigarros, algo que hoy en día no sorprende a nadie y tan insólito entonces. Pintaba animales, sobre todo leones, como el llamado El Cid. Por último, pero no menos importante, Lucía Anguissola, hermana de Sofonisba, de quien se decía que, de no haber muerto tan joven, se podría haber convertido en una magnífica pintora.

 

Ojalá hayamos despertado vuestra curiosidad y os animéis a buscar más información en internet, sobre estas y otras pintoras, o visitar sus obras en los museos para no olvidarlas nunca más. Gracias a la lucha de muchas mujeres, estamos atisbando el fin de la discriminación por razón de sexo. Lo mejor es ver como mujeres y hombres se unen en esta lucha, que todavía sigue, y esta unión es, sin duda, fruto de la igualdad.

07/03/21